¿Ricos o multimillonarios?

15/07/2008
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Es espeluznante la pasividad con la que los españoles regalan fortunas a los abanderados del jetismo chulesco y recalcitrante. No se nos está mal el que se haya filtrado que Carlos Vela dijera que si lo de Martinsa Fadesa salía bien se hacía multimillonario y de lo contrario sólo rico.

Se nos está de puta madre, porque eso confirma que la ciudadanía que sustenta al sistema protege a los poderosos, cuyas posaderas no besan el suelo ni a base de catástrofes ideológicas, políticas, económicas ni biológicas.

¿Qué está pasando en nuestra sociedad, qué extraño fenómeno explica que lo que a la gente normal la deja en la calle, a los poderosos deja de hacerles sólo un poquito más ricos? ¿De qué está enferma España, de qué está enfermo el mundo?

De qué está enfermo terminalmente nuestro gobierno cuando cambia de opinión de un día para otro opinando ahora que sí debe acudir al rescate de los más adinerados, egoístas, avaros, usureros e hijosdeputa de nuestra nación.

No es la primera vez que el sistema económico, legislado por el Gobierno de turno, protege a las castas de más rancio abolengo de la sociedad, es más, ha nacido para ello, sólo para favorecerlas. El impuesto del IRPF es el más asqueroso ejemplo de la financiación estatal gracias al sangrado de las clases medias. Ese impuesto, el del IRPF, sordo a las mayores fortunas de nuestro país que como Vela, antes de Martinsa Fadesa y de nuevo de Cajamadrid, ya no pueden ver diferencia sustancial alguna entre ser rico y multimillonario.

No está mal que Vela lo vea así. La ciudadanía es la que lo ha hecho rico. Él es el ganador de la Operación Triunfo dotada con el mayor premio de todas las ediciones celebradas hasta ahora en España, pero nunca televisada. Jesús Vázquez tiene toda la razón cuando dice que será el público soberano quien con sus votos nos dé el nombre de su ganador.

La diferencia con el OT de Tele 5 es que en este que ganan las constructoras no hay voto, sino ladrillo, pero vamos, que en ambos se trata sólo de dineros y de ladrillos.