Ley de latrocinios

12/02/2008
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PSOE - PP: en España no nos gusta saber el origen de las cosas. Odiamos a la filosofía y también la odian los filósofos españoles, en buena lógica. Todos menos Ortega, que no era español. Era un indio camuflado.

Como no nos gusta saber de dónde salen las cosas no queremos una ley de partidos, o ley de patrocinios, que nos diga a qué empresas estamos votando. Porque cualquiera con tres palmos de frente sabe que las ferias que se montan en las campañas no se pagan con la pasta de los partidos, ellos con tan poca pasta, que nunca trabajan por la pasta y que siempre andan pidiendo pasta a bancos que se la prestan por muy poca pasta.

España es ese país que pronto sólo exportará esquizofrenia en tarros de kilo. España es ese país cuya democraciaga confunde el patrocinio con el latrocinio.

Sonrojado quedaría más de un español al saber a qué empresario sin escrúpulos vota. Incluso ese inconveniente para el votante ha sido paliado por la medicina de nuestra clase política que nos inyecta su ley de partidos como sedación. Lo mismo que a la muerte, a este modo de votar sin saber a quién, conscientemente sedados y drogados, algunos caraduras lo calificarán de digno, de voto con calidad de vida.