Jornadas de genuflexión

10/03/2008
"Que nadie manipule la muerte de mi padre". Sólo le faltó a la hija del fallecido Isaías Carrasco decir: "menos los políticos y medios de contaminación intelectual de su antiguo partido".

Ya vaticiné que las sociedades sin valores y débiles ante el terrorismo y el mangoneo hacen que las peores historias se reescriban totalmente. No pudo ser una jornada de reflexión más parecida a la de las elecciones pasadas de 2004.

La asquerosa utilización del asesinato de Isaías ya se fraguó en la noche previa. Pachi López comenzó la comedia de la indecencia haciéndole la cama llena de serpientes a Mariano Rajoy en la capilla ardiente. Lo invitó primero para luego gritarle delante de los medios a los que él mismo había convocado. Mientras lo hacía, sostenía Pachi el comunicado de prensa con la mano escondida a la espalda, que inmediatamente entregó a la prensa tras tan perfecta e infecta encerrona.

Al día siguiente, en jornada de reflexión, la hija del asesinado hacía campaña para el PSOE. El gesto era el mismo que el de Pachi, totalmente orquestado. Zapatero, que ya había hecho su gran acto de campaña en Barcelona, anuló el derecho de los demás a hacer su gran acto político; a la vez se guardó para sí mismo el poder de montar el circo electoral en Mondragón y en el supuesto día de reflexión.

Sólo hubo un cambio de papeles con respecto a lo de hace 4 años. Esta vez no era Rubalcaba quien se saltaba la ley de manera flagrante, tratando de influir en el voto de la ciudadanía, sino la hija de un ex-edil del PSOE asesinado, quien para mí no merece ya ninguna clase de respeto. A quienes quebrantan con semejante descaro las leyes de nuestro país en momentos tan importantes para su futuro los tengo en muy poca estima. Sandra Carrasco, tú eres una de esas personas.

España es ese país en el que las víctimas elegidas pueden hacer campaña política fuera de la legalidad. Cuando en España se cumpla la ley electoral durante unos comicios se producirá una excepción.

Los más peligrosos terroristas de la política están entre nosotros. Una vez más nos hemos dejado colar en nuestra atónita democracia unas jornadas de plegamiento total al terrorismo electoral y al escupitajo sobre las leyes que rigen los comicios de una democracia.

Más de uno se habrá levantado rascándose las sufridas costras de las rodillas después de semejantes jornadas de genuflexión (acción y efecto de doblar la rodilla, bajándola hacia el suelo, ordinariamente en señal de reverencia)

¿Alguien recuerda ahora la famosa frase del Ché?