Hero.

02/06/2009


Dicen en El Mundo que se está silenciando en China todo lo que tiene que ver con la masacre de Tiananmen. Al punto que podríamos hablar no de censura sino de un completo memoricidio.

No es eso lo que más me importa ahora mismo. Ahora me importa Obama. La persona. O la máquina que quiere hacernos creer que existe una persona que habla y que se llama Obama. He leído en el rotativo madrileño:

"Después de todo, ¿qué son unos pocos miles de muertos a cambio del bien colectivo? [...] La magia de la censura es así: convierte a héroes en villanos y en patriotas a quienes ordenan disparar a estudiantes desarmados."

Además de eso, creo que hay gobernantes que ni tan siquiera quieren esperar al veredicto de la censura o de la historia. Son ellos los que dictan desde el presente cómo ha de escribirse la historia, y evidentemente, el que dice lo que hay que decir, no se pone a sí mismo como cabo.

Qué razón tenía Roland Barthes cuando decía que el verdadero fascismo no consiste en no dejar decir, cuanto en obligar a decir.

Qué fácil, Barack, es ser héroe, baby, en los tiempos que corren.

Qué fácil, baby.