Decisión

24/02/2008
En época de campaña veo dos formas que tiene la gente de NO decidir.

Decidir es "formar juicio definitivo sobre algo dudoso o contestable", lo que implica el trabajo previo de informarse sobre la cuestión que se decide. Decidir es trabajar. Y eso no gusta. Queremos que nos libren de nuestros trabajos, primera forma de la NO decisión. "Dime a quién votar" suelo oír. ¿Y acaso un hombre movido por el afán de libertad ha de responder a tamaña dejación de la voluntad? ¿No es la decisión algo absolutamente propio, y propio del terreno de la individual y libre voluntad?

La otra forma de NO decidir es decidir sin decidir, sin informarse de nada, sin reflexionar, es decir, sin trabajar por la propia libertad.

Ambas formas provienen de una falta de fe en las potencialidades propias de la inteligencia. Esta actitud de mente esclava expone a ésta a la deriva de amos sedientos de gobernar en su voluntad.

Infórmense todo lo que puedan, trabájense su libertad. El anhelo de esta última es el más justo entre los justos y nos protege de todo tipo de esclavismo.