Cuatreros

30/06/2008
Que los grandes grupos mediáticos hacen su mayor negocio aprovechando y explotando los sentimientos más bajos de las masas no es una novedad. Es su esencia. Si para eso tienen que olvidar la línea editorial que ha venido siendo parte de su idiosincrasia lo hacen sin tapujos.

En todo esto los de la cuatro han demostrado que son unos profesionales de cuidado. La Eurocopa para ellos ha sido la europorra, el eurobote o el euromillón, con la diferencia sustancial respecto a un concurso o sorteo de que ellos habían comprado todos los boletos.

Han dilapidado a todo lo que olía a España hasta hace cuatro días, pues les gusta sólo el cuatro a esta cuatrilla. Sus redactores, directores y presentadores han tenido hasta el momento promocional del evento una línea argumental que representaba todo lo contrario a los valores escondidos tras la elástica nacional. Pero no por eso han hecho ascos al negocio.

A cambio de eso hemos podido ver escenificadas toda una serie de incongruencias televisivas y de ideario mediático que sólo se justifican por lo de siempre. Presentadoras que sólo han sacado hasta ahora a relucir a la nación para denostarla eran las abanderadas rojas de la plaza de Colón. Presentadores ubicuos que hubieran escupido en el carnet de identidad de Luis Aragonés hace unos meses, pero que ayer hubieran besado sus ancianas posaderas si eso hubiera subido los ya viejos records de audiencia.

La cuatro ha sido por unos días el mundo al revés. El culmen de lo nunca visto se produjo instantes depués de terminar el partido cuando, los deseosos televidentes, ávidos de ver cómo sus ídolos futbolescos celebraban el hito, se veían totalmente defraudados por la cadena teniendo que chuparse un buen puñado de minutos de anuncios soporíferos y sustanciales para el negocio pero no para quien lo sustenta y permite: la masa televidente.

Ganar dinero no es el objeto de mis dardos. Ganar mucho dinero, falseándose a uno mismo y engañando a los demás sí. Lo primero se ha producido, lo segundo quizá no, pues para quienes no tienen memoria ni la quieren, el engaño no puede nunca producirse, pues éste se convierte tan sólo en un momento más de la realidad.

Cuatro no ha retransmitido la Eurocopa. Han sido unos cuatreros.