Crónicas.

30/10/2009
Como me dejan escribir lo que me sale de la polla voy a hacer una crítica dineraria del concierto periférico del sábado en el Matadero.

Biggot
No llegué a tiempo. Sólo pude disfrutar de una canción que me pareció de un intimismo dulce, caliente y sosegado. Pagaría por un poco de tiempo para volver a verlo.

Kiev cuando nieva
Hasta el sábado, nunca me había gustado tanto a mí mismo como para admitir que estos tíos me gustaban de verdad. Y sí, gracias a ellos puedo molarme un poco más, y decir que me gustan. Su concierto fue redondo para mí. Detallismo extremo y sonido 10 que hacen que me olvide de unas desafinaciones que incluso mejoraron y redondearon el resultado final. Estos tíos valen, y mucho. Pagaría por que ese concierto no hubiera terminado nunca. No es broma. Totalmente en serio. Ahora, no pagaría ni un duro más por sus discos, que ya les compré uno. Con una mariconada al día es más que suficiente.

Plasma
La realidad es una propiedad privada.