Cómicos

25/02/2008
ampliar
Costumbre bien fea es la de alegrarse falsamente por éxitos de gentes lejanas a nosotros. No me alegro por Javier Bardem porque no compartimos valores, lenguaje ni pensamientos. Sí me honraría que un hombre con ideales parecidos a los míos tuviese éxito, porque lo tendría por amigo como a tantos otros a quienes no he conocido pero que siento bien cercanos.

Bardem es un buen intérprete del único papel que se le conoce, el de sí mismo, que como Antonio Resines, además lo borda. Cuando ha podido salir del mundo de los papeles y de las películas subvencionados ha empezado a ganar el reconocimiento que le sirve de sustento. Trabaja como todos para vivir conforme le gusta.

Así pues, no entiendo bien la mención en su discurso de 45 segundos a los cómicos españoles. Cómico es quien divierte y hace reír. Cómico español es quien hace reír y divierte cada vez a menos personas, pues la comedia subvencionada española es todos los años la menos vista en salas con diferencia. Cómicos peores cada año, supongo yo que les parecerán a los españoles. Cómicos que cada día que pasa divierten menos y a la vez nos salen a todos más caros. Por algo será que cada vez se ven menos sus películas y cada día que pasa se nos vende que es más necesario blindar sus subvenciones.

Ojalá pongan en la Declaración de la Renta casillas para marcar y pagar sólo a aquellos con los que compartimos valores, a aquellos con los que compartimos una idea del mundo en el que queremos vivir. ¿Saben qué colectivos saldrían perdiendo verdad?

Mientras lo anterior no ocurre, lo que une a los cómicos españoles, entre los que incluyo a Bardem, es una actitud política de la más baja estofa sólo por sus intereses económicos subvencionados. La sede central de los Cómicos Españoles S.A. está en España. Su comercial ayer estuvo en los Óscar.