Castellà NO

29/07/2008
Uno de los capítulos más sangrantes de la demonización de la técnica se vivió tras el mal llamado holocausto nazi. A las atrocidades y asesinatos en masa de diferentes etnias, razas y creencias por parte del régimen totalitario alemán, se las denóminó para ser más injustos "sistemas de fabricación de cadáveres".

Para devolver la dignidad a la técnica llamaré "fabricación de catalanes" a los procedimientos nada técnicos, con muy poca tecnología y ante todo de inmersión lingüística, llevados a cabo por la comunidad autónoma catalana en los últimos tiempos.

Sabemos gracias a ABC que la Generalidad catalana da luz verde hoy a una política lingüística de fabricación de adeptos al catalanismo gracias a la prohibición del aprendizaje vehicular en lengua española.

El catalanismo es toda una religión. Inmersión ya sabe que no es otra cosa que bautismo, y por cierto, trátase en esta ocasión de una inmersión doble, mediante la cual se da la bienvenida obligada a la religión catalanista a quien nace entre las fronteras del estado totalitario, y a la vez se sumerge al castellano hasta que se lo ahoga.

Bien normal deben de verlo los ciudadanos de nuestro país cuando nadie o casi nadie pone el grito en el cielo. Normal quiere decir natural, esto es, opuesto a artificioso, manufacturado, antinatural, los sinónimos de la técnica.

Técnica camuflada que prohibe el nacimiento de no correligionarios y que, tal que a los judíos del siglo pasado alemán, le pone una marca en la que se puede leer:

"Castellà NO"