Aranceles

11/07/2008
ampliar
Es más fácil que entre un niño africano en España que una chirimoya africana. Me pone enfermo esa patraña que dicen los progres y los demagogos que recetan lo de "mejor que darles pescado, enséñales a pescar".

Si los gobiernos de Gibraltar hacia arriba no quieren inmigración ilegal y de verdad quieren ayudar a las economías más necesitadas para que no se produzcan escenas vividas como las de ayer en las costas de Almería, que a los decentes nos llenaron la cara de lágrimas, que quiten de una condenada vez la asquerosidad de los aranceles comerciales.

Éstos sólo sirven a los gobiernos demagogos, embusteros y acomodados para proteger una agricultura absolutamente improductiva y cara a cambio de sus votos. En el caso de Europa hablo sobre todo de la alemana y la francesa, no hablemos ya de la española.

Como receta, además, para paliar la crisis general de los alimentos, vendría muy bien a todos que las economías agricultoras emergentes pudieran vender de verdad sin encontrarse con el verdadero muro protector que las ahoga y condena al paterismo.

Se trata de un muro virtual, escondido, poco publicitado, sólo por las ONG y gentes que con valor dejan las horas de su vida en su denuncia, el que de verdad separa nuestro mundo del mundo de la pobreza, mientras los gobiernos se dedican a la mentira de las medidas y leyes de inmigración.

Las leyes de inmigración son la patraña, el engaño, la finta que los gobiernos hacen a los ciudadanos para tranquilizarlos ante la amenaza de lo diferente, mientras se ocupan de matarlo y anularlo realmente con leyes de comercio abusivo que aseguran la pobreza en el mundo.

La pobreza en el mundo del mercado y del comercio no se soluciona con limosnas, con conciertos benéficos ni con cerocomasietes.

Basta con dejar vender a todos, pero de verdad.