Alacranes.

10/11/2009
El caso del Alakrana pone bien claro el borreguismo de los españoles. No sólo se muestran dóciles y mansos ante sus políticos cuando conculcan las leyes que nos sujetan a todos. Cuando a tenor de su corrupción natural no lo hacen, les piden que lo hagan.

Si las autoridades españolas han detenido a quienes se saltaban nuestras leyes en suelo español, que sigan con el proceso hasta sus últimas consecuencias. Los piratas al juzgado, y si procede a la cárcel. Como ocurre con todo el pueblo.

Si el estado español no sabe proteger los intereses de los españoles, que sufra y que haga sufrirles a estos sus consecuencias. Demasiado generoso por su parte, y demasiado ingenuo por la mía, es pensar que nuestro gobierno va a hacer semejante favor a su ciudadanía. Enseguida notaríamos que estamos una vez más ante unos totales incompetentes.

Una vez más sabemos que la división de poderes, que por otra parte nunca ha asegurado nuestra cuentitución, ni se ha dado nunca, ni se dará en ninguno de los más graves asuntos de estado. Aquí los políticos crean y además aplican las leyes. Y eso es gravísimo para un pueblo. Suerte que España es un puñado de ganado, y por cierto con lana de muy mala calidad, y por eso no tiene nada, nada de nada de qué preocuparse.