Red Periférica 2009

Unicomercial.

25/10/2009


En el spam o correo basura está, no sólo la literatura del porvenir, sino el porvenir de la ciencia que investiga a la literatura. Su extraña voz habla desde una galaxia lejana y en un idioma incomprensible para quienes nos dicen que la literatura sólo está en Garcilasopor.

A los anuncios publicitarios se los llama comerciales al otro lado del charco. Pero el correo basura no es un aborto comercial por mucho que no fecunde el apetito de consumación. Las heces son preciados objetos de estudio en muchas disciplinas científicas y policiales. No entiendo por qué lo basuresco no adquiere semejante enjundia para las disciplinas humanísticas, sociológicas o literarias.

Añoro el día en el que haya tesis doctorales sobre el impacto sociológico y retiniano de Belén Esteban, y cátedras filosóficas “Gustavo Bueno & Gran Hermano”. Ignoro por qué tengo que pagarles el sueldo a quienes clasifican de manera preciosista las caquitas de un zorro, pero no a quienes estudian las monstruosidades que se salen de la norma del pensamiento unicomercial.

Rescato de su virtualidad el poema que un día llegó a la bandeja de entrada de enmayusculas.com, y que debería ser el objeto del primer trabajo sobre la cultura llamada basura, y por lo tanto, de gran poder anticomercial.

Asunto del e-mail: “El apegado saludo”
Cuerpo del e-mail: “Me llamo Darya.
Deseo encontrar a la persona. Veía su estructura sobre el lote, pero no tenía el tiempo para escribirle, ya que mi estructura personal fue quitada. Pensaba en Usted mucho, y ahora le escribo! Espero que le amaré también, así como!
Esto muy agradable, cuando las influencias del viento sobre el cuero y ñâåæåþò esto! Pienso que los buenos animales muy tiernos ya que mi estructura personal fue quitada.”

Que los nuevos investigadores del porvenir, con un detenimiento que ignore el poder del dinero, puedan traducirnos a un lenguaje de lo comprensible estas enseñas cabalísticas de un más allá maquinal, secreto y vilipendiado.

“Nos estamos equivocando satanizando al spam. Allí duerme, escondida, literatura venturosa del espacio exterior.” En la basura, y sólo en ella, está vibrando como en ningún otro lugar el futuro de toda la humanidad.

Publicomercial.

23/10/2009
Decir que existe música comercial es como decir que la televisión es la caja tonta. La televisión sólo entontece al público que antes de verla ya era tonto. Y por lo mismo, la música comercial sólo se vende si hay seres defectuosos que la compran.

A lo que llaman música comercial debemos agradecerle el saber que hay una voluminosa camada de idiotas que ignoran su poder para elegir a quienes les divierten. Semejante potestad es un regalo del capitalismo a la infinita espera de su agradecimiento.

A contrapelo de este ejercicio de libertad de elección sin esperas de cuatro años, un atajo de carne de agencia publicitaria, el llamado publicomercial, se pone a bailar al son de las discográficas que deciden por él lo que es y lo que no es música.

Pero no hay un solo acorde de música comercial en la historia de la música, del mismo modo que no hay un solo píxel de televisión basura en la historia de la televisión. Quienes mantienen semejantes rotulelos, cualesquiera que sean sus significados, positivos o negativos, mucho tienen que barrer en esta historia y siempre para el mismo lado.

Hay música a la que tú la eliges, y música que otros han elegido por ti. La primera viene desnuda porque no es una prótesis para quien la escucha. Y la segunda, por su carácter de ortopedia auditiva, viene acompañada, de matute, por exclusivas tomaduras de pelo de oreja, tal un DVD con el making off de la grabación, los gorgoritos de la última gira al alimón con un hartista en horas bajas de la misma agencia de contratación, y una réplica exacta de cualquier cosa.

Que millones de automatarados compren el último disco de U2, o que vayan a los conciertos de su gira 360º sólo testimonia su completa dejadez de funciones intelectuales y motrices. Ambas deberían haberles destinado a una regurgitación compulsiva y vitalicia ante tamaña muestra musical de encefalograma plano.

Hablemos claro. O rompes moldes, o moldeas fans de forma masiva. O eres de Cobain, o eres de Grohl. O te la soplan los vientos del mainstream, o te matan los uniformes rocanroleros de los absurdos Pereza. O eres de Spotify, o no eres simplemente nadie. O tienes todos los discos de Pignoise y de Tokio Hotel, o eres libremente alguien.

Admirar a nadies te convertirá pronto en nadie. Tras el 99% de los discos y tabiques de platino sólo hay superegos con el exclusivo cometido de alimentarse de masnadies.